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miércoles, 6 de febrero de 2013

Yuste



Nadie les preguntó a los aquí yacientes por qué eran doblemente enterrados. Primero, en su muerte. Luego, en su descanso. 

Aseguran tener miedo en la soledad de las hojas muertas. Con su lenguaje de la cruz en la sombra, sea gamada o no, nadie no tendría un escalofrío allí.

Lugar: Cementerio alemán de Yuste (Cáceres)


viernes, 5 de octubre de 2012

Carta desde Austerlitz


21 de Marzo de 2013, 23:48
Estación de París-Austerlitz

Dije que no volvería. No volvería a la estación de tren. No volvería sin billete, sea a Zurich, Berna,  Barcelona o a Tortosa. Me lo prometí, dije que no volvería a pisar la estación solo. Me juré que no escribiría en las servilletas de papel cebolla de la mesas, ni las utilizaría como plantilla para dejar bebida.

He salido fuera y el aire me ha ayudado a encenderme un cigarro. Prometí no volver a fumar. Me aseguré que nadie me viera cuando fuera allí pero una montonera saliendo de un tren naranja me ha absorbido otra vez de nuevo.

Pienso en olvidar. Pero siempre prefiero dar una calada al cigarrillo y salir dispuesto a conquistarte. Pese a que los días sean amargos. Pese a que el silencio sea una pared y pese a que llevo todas las mentiras a cuestas: son todas las que has leído más arriba. 

También pienso -más bien, dudo- en que sepas separar la realidad y ficción. 

martes, 4 de septiembre de 2012

Lisboa por un pacense del 90


Paseo por Lisboa. Calor, humedad, mala leche. Pies hinchados y dolor de espalda. Cunetas llenas de pavé y con señores tomando la fresca a las doce de la mañana. 

Niños con camiseta del Benfica y de Cristiano Ronaldo. Sigue haciendo calor cerca del Castillo de San Jorge -buen sitio para pedir matrimonio, Chema- y en una pared lateral de una coqueta iglesia donde se produce una boda -¿han aprendido que las cosas pueden ser más caras al casarse?- veo la foto.

Después a bajar a pie -el tranvía amarillo que lo cojan los turistas- con la tía echando pestes de Lisboa, sus calles y su calor. No están acostumbrados, nunca más van a volver. Dudo.

Por un segundo decido quedarme en el banco, al lado de la boda. Así no hablaré de ella en pasado.

jueves, 30 de agosto de 2012

De faroles y de la dimensión de la tierra

Para daros una idea de las dimensiones de la Tierra os diré que antes de la invención de la electricidad se debía mantener, en el conjunto de seis continentes, un verdadero ejército de cuatrocientos sesenta y dos mil quinientos doce faroles.

Vistos desde lejos hacían un efecto espléndido. Los movimientos de este ejército estaban organizados como los de un ballet de ópera. Primero era el turno de los faroleros de Nueva Zelanda y de Australia. Una vez alumbradas sus lamparillas, se iban a dormir. Entonces entraban en el turno de la danza los faroleros de China y de Siberia. Luego, también se escabullían entre los bastidores. Entonces era el turno de los faroleros de Rusia y de las Indias. Luego los de África y Europa. Luego los de América del Sur. Luego los de América del Norte. Y nunca se equivocaban en el orden de entrada en escena. Era grandioso.

Solamente el farolero del único farol del Polo Norte y su colega del único farol del Polo Sur llevaban una vida ociosa e indiferente: trabajaban dos veces al año.

Antoine de Saint-Exupéry
El Principito  (1946)

viernes, 24 de agosto de 2012

Acabando con Lobo Antunes


Si he ido era porque hacía un calor menos espantoso que los otros días, pero mi cuerpo necesitaba aún así fresco. Según el mando del aire acondicionado Mitsubishi de una librería de la Rambla Nova,  la temperatura estaba programada a unos heladores 21ºC. Y no, no voy a hacer la coña de Juego de Tronos y decir "llega el invierno" porque no es así y porque estoy harto de sudar. Esto no es Badajoz, no es Extremadura. Aquí, cuando llegue el invierno no conoceré la niebla y no hay ni tan siquiera un atisbo de falsas esperanzas.

Siempre que voy a la renfe me viene la imagen de quedarme mirando a la vía del tren desde un extremo del andén y fumar un cigarro -actitud literaria defendida por muchos, a mi me parece una soberana gilipollez; por eso no lo hago- mientras espero a un convoy naranja y blanco llegar. Esperar, verbo de la primera conjugación del verbo. Querer, verbo de la segunda: dos verbos que conjugados producen escalofríos. Me atrevería a decir que podrían ser perfectamente sinónimos... pero ahora eso no viene al caso.

Reconozco que soy un ser complicado. A mis problemas de habla se suman sin duda unos pensamientos extraños y complicados que ni yo mismo soy capaz de descifrar. Nunca había pensado y aguantando la mirada a un punto fijo con un nestea haciendo un trayecto por mi boca hasta mi estómago -¿cuanto hacía que no bebía nestea?- mientras hablo tranquilamente, con calma controlando cada impulso de mi paladar, de mi lengua... el oído, la vista, el gusto -el tacto ligeramente, sobre la mesa de falsa madera- y el olfato en guardia porque nunca sé de donde llegan los avisos.

- - - - -

Balcells, Tabucchi, Modiano, Carver, Fernández Mallo, Galeano... todos pasean sin son y un día caerán. Alguno no será nunca carne de biblioteca.

Veo que Antonio Sáez Delgado es el traductor del libro de Lobo Antunes ¿Qué caballos son aquellos que hacen sombra en el mar?. Profesor de la universidad de Évora y poeta, tengo en la estantería Miradores; su primer libro de poesía.

Y mientras tanto, saudade...

jueves, 21 de junio de 2012

Plaza de Anaya


Se dice que en Junio sus calles se recubren de noche de chocolate y las piernas se estiran entre la piedra candente del Sol. Se ven a universitarios, turistas y guiris criados a base de la dieta del hornazo y la fría cerveza. Se entiende que viven a merced de las escalinatas y cerca de los candados que reinan en el huerto de la Celestina.

El núcleo de la piedra, la luz opaca de las vidrieras de la Catedral. El símbolo y el misticismo de la compañía. El recuerdo que no pesa ni tampoco cede.

viernes, 27 de abril de 2012

Sobre los faros


Presencia siempre que puedas de cerca el faro, pero sé consciente de que nunca podrás dominar todo aquello que divisa.

Huye de él. Intenta escabullirte entre el oleaje y las brisas.

En la escalinata metálica, donde el invierno clava granos de sal y arena en sus cuñas oxidadas restan los nombres grabados de amores caducos que el tiempo todavía mantiene vivos y que no tienen visos de dejar pasar.

Si te paras un día en uno de ellos, aprende a recordarme en el olvido que tú misma has fabricado para depositarme allí.


lunes, 9 de abril de 2012

Roubaix, siempre Roubaix


El Infierno del Norte se camufla muy bien por los paisajes de la campiña Francesa, coloreada de verde y salpicada de nubes. Desde que ví a un tal Johan Musseuw ganando la París - Roubaix hace unos años, ni la primavera parece tan bonita ni el hombre parece tan superior y preparado para todo...

Me gustaría escribir en Francia, hacer un viaje por el norte, conectar con Normandía y llevar una bicicleta. Si pudiera ir al Norte - Paso de Calais (región popular a partir de la película Bienvenidos al Norte) quisiera meterme a toda velocidad por el bosque de Aremberg para saber lo que es de verdad el esfuerzo, entrar al Carrefour de l'Arbre para entender lo que significa dejarse todo a cada pedalada. Hacer un tramo pequeño, me da igual si son diez o treinta kilómetros, pero notar al bajar de la bici la libertad de haberlo darlo todo -la misma que siento al escribir, montar en bicicleta para mí es solo comparable a ello- pese a la escarcha que pueda haber. O el frío o el barro... 

Debería ser un gran sueño, en un futuro convertido en realidad...

domingo, 18 de marzo de 2012

Ciudad posible



Que Lisboa estaba cambiada cuando fui en Julio no es ningún secreto. Bajando por las cuestas adoquinadas -los tranvías son para las subidas y para turistas y nostálgicos- la tranquilidad se mezcla con las sombras de los habitantes de la Alfama.

Un arma de doble filo asoma a Lisboa; la quietud y la tranquilidad. La tranquilidad en la tormenta. No puedo pensar que después llegará la decadencia...

domingo, 11 de marzo de 2012

Strossburi


Hoy hace seis meses -casi- justos que estaba en Estrasburgo. Una ciudad que me sorprendió la primera vez que la visité y la segunda vez, el pasado verano, me enamoró. Y no fué un flechazo, tuve que volver para comprobarlo todo de nuevo: el tiovivo de la Plaza Guttemberg, la bota de los toneleros, la casa de Goethe...

Un tiovivo amplio
con la infancia trastocada
preside la plaza.

Los pocos niños que suben
se aferran a una felicidad
intensa y breve;
como su vida hasta el momento.

Debería volver a ella más a menudo. Enseñar la ciudad y saborear sus calles. Duele no tener Estrasburgo cerca, porque todo sería más fácil. El duelo latente de mi marcha fue suficiente para concebir la esperanza de que debo volver temprano.

Strossburi es como se conoce a Estrasburgo en alsaciano

domingo, 26 de febrero de 2012

Baño al sol


Dramatizar, en el sentido y significado exacto que transmiten los rayos del sol a las doce y media de un quince de agosto de un año bisiesto. De forma constante y aguda.

Disimular pese a todo. Huir del mar en la playa. Aunque a caso seamos solamente un prisionero del calor y del agua salada; en el fondo todo se mantendrá.

Me cuesta entender el verano porque no es una estación: es una parada transitoria.

Foto: Silsis

lunes, 20 de febrero de 2012

El mar

El mar simboliza la libertad... una libertad posible y cercana que al intentar sumergirnos en ella puede llegar a clarear la realidad, escupir su veneno en nuestros ojos.


Bañista 

Hay un cuerpo de espaldas frente al agua,
obscena curvatura, forma abierta
adentrándose en el azul del fondo.

Hay un cuerpo desnudo que en el mar
accede a la aventura, semeja un horizonte
disperso, vertical, ensimismado.

Una mujer, allí, ensaya el vuelo
y, en el vuelo, decide una brazada.

Poema: Ángel Campos Pámpano (Cal i Grafías, 1989)
Foto: Marta