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miércoles, 31 de octubre de 2012

Le lyonnaiss


Leo una entrevista al cantautor y productor francés Benjamin Biolay, un nombre del que me arriesgo a decir que el noventa y cinco por ciento de los que os pasáis por aquí conocéis. A banda -toma catalanazo- de hablar su disco, me deja dos perlas para que se os ablande de una puñetera vez la mollera:

A ti las últimas revueltas en España te parecerán de risa.
Un poco si. Si en Francia no dejas a la gente actuar, acaba todo en un baño de sangre. No hacemos la revolución con flores como los portugueses. La policía impide a los madrileños protestar ¡y no pasa nada!. En París saldría la gente armada con bates de béisbol. Una vez vi en la plaza de los Terreaux cómo le cortaban el cuello a un tío. Y era celebrando una victoria de fútbol. Imagínate.

¿En serio echas de menos la violencia en las manifestaciones?
Estamos hablando de luchar por tus derechos, tu futuro, tus hijos y el lugar en el que vives. Es el único contexto en el que la violencia tiene algún sentido. En el resto de situaciones es animal y estúpida pero no veo otra solución para lo que está pasando en España y en Europa. Estoy seguro de que en unos meses la cosa se pondrá más fea y también llegará a Francia. Ojalá me equivoque y se arregle todo antes, sin necesidad de violencia.

Post-it: ¿ilusión?

jueves, 6 de septiembre de 2012

Tarragona: capital del aburrimiento 2012

Tarragona está siendo este año la Capital de la cultura Catalana, una distinción que ha pillado por sorpresa a la ciudad. Medio año después de la inauguración, Tarragona no solo no está cumpliendo las expectativas, sino que está convirtiéndose en un fiasco. Pensaba que la ciudad no estaba tan muerta el el ámbito cultural como creía, pero veo que si. A continuación, expongo una serie de reflexiones y opciones interesantes -y económicas- que podrían haber sido completamente un acierto si el Ayuntamiento las hubiera planteado. 

Uno: creación de una feria del libro, donde librerías, cooperativas, instituciones, editoriales -apostemos por las independientes- y público tengan un espacio para compartir experiencias -no solo que sea un mercado-, es decir, que haya actuaciones, recitales, lecturas, espectáculos, conferencias... en Tarragona hay autores de sobra contrastados para tirar adelante un proyecto de estas características y también hay público. Hay que dar cancha a los que vienen por detrás y acercar la cultura y no estamparla en una plaza y que vengan a recogerla. La Rambla Nova sería un paisaje perfecto para este acontecimiento.

Dos: oferta dramática. Es triste decirlo, pero en el ochenta por ciento de los casos te tienes que ir a una capital de comarca para ver mejor y más teatro que el que hay en Tarragona. Menos mirar por el caché y más por la calidad... podrían aprender las instituciones de la Cooperativa Obrera y la Sala Trono.

Tres: espectáculos en la calle. Es cojonudo -hablando en plata- de que por la Tecla y Sant Magí nos llenen la calle de conciertos y demás, que promocionen la Palmera... ¿pero los conciertos de autor no se pueden explotar?  por lo que se ve esas placitas que hay en la Part Alta o por el Serrallo no pueden tener música, teatro, danza, magia. Este es un mal que tiene Tarragona desde hace años, que centraliza las fiestas en su núcleo y en parte se olvida de las barriadas. Malament. 

Y ciclos de cine, factoría joven -me río yo de la Tabacalera- conferencias, exposiciones... porque la mayoría de estas últimas vienen de manos de iniciativa privada. Si no se arriesga, si vemos a la Crespo con el discurso de la puñetera crisis... quizá haya que innovar un poco.

Ya lo dije a principios de año: Tarragona y su capitalidad cultural iban a ser un fiasco. Es cierto que hay una gran labor con el Concurs de Castells y la Mostra de Focs Artificals -donde han metido también la tijera-, pero a veces, la situación de la cultura en la ciudad da vergüenza ajena... y lo dice uno que viene de una ciudad donde digamos que la cultura en sí no se cuidaba para nada...

Digo lo mismo que con la sanidad y la educación: si seguimos viendo la cultura como un gasto y no como un servicio y un derecho, mal vamos. Si empezamos a cambiar desde ya el chip, quizá todavía estemos a tiempo de hacer algo. 

sábado, 3 de marzo de 2012

Cultura de borregos

Es difícil triunfar en Extremadura con materia propia, con iniciativas originales y que rompan la costra y la indiferencia cultural en la que vive sumida -en un alto porcentaje- el pueblo extremeño. Que se lo digan a las Ediciones Liliputienses que lleva un (re)conocido poeta extremeño.

A ver, es comprensible en cierto modo que tengan dificultades; teniendo en cuenta que uno de los referentes culturales por la casta política de la región es el inefable y chanchullero Isidro Leyva -ver aquí- poco puede esperar uno de que las instituciones ayuden a crear proyectos ilusionantes como el mencionado en el primer párrafo y no manipulaciones y esperpentos teatrales como los de aquel buen hombre. Si eso no cambia, como dicen por aquí en Tarragona, malalament anem.

Por desgracia, esa máxima que dicta que a uno sólamente se le reconoce cuando consigue el reconocimiento fuera de su tierra será verdad... a los Valverde -Álvaro y José María- Campos Pámpano, Landero, Grande, Hidalgo Bayal entre otros, me remito. Personas que antes de ser valoradas en Extremadura fueron valorados fuera de ella.

Ánimo Chema. Desde Catalunya me consta que no somos pocos los que seguimos tus proyectos.

jueves, 2 de febrero de 2012

¿Gilipollez o demagogia?

Los bancos se aprovechan de nosotros. Los políticos, también. Los servicios están para aprovecharse. España, por norma general, se ha aprovechado siempre de regiones, países y continentes y nadie ha dicho ni mú, bien porque si se hacía, se les pasaba por sable, bien porque nos vendían el cuento de la solidaridad.

Así que ahora, me venga el doble de luces de Fétido Addams a decirme que "los marroquíes se aprovechan del sistema educativo de Ceuta y Melilla" me suena a hipocresía de la barata, de la mala, cuando nosotros, con una dictadura -como la que tienen ellos- también íbamos a buscarnos la vida a cualquier otra parte. No fotem!